El proyecto artístico La casa que es un árbol alto, de la artista colombiana Blanca Botero, surge de una reflexión sobre la necesidad de acciones colectivas que integren conservación, reducción de emisiones y educación como motores de transformación cultural.
A través de esta obra, la artista invita a reconocer especies locales y a fortalecer los vínculos de cuidado con el entorno, destacando a los árboles altos de Bogotá como casas y corredores biológicos que sostienen múltiples formas de vida dentro de la red ecológica urbana.
El mural se articula en torno a doce árboles representados desde la perspectiva de un observador de muy baja estatura, ubicado a escasos centímetros del tronco y con la mirada dirigida hacia arriba. Este punto de vista, cercano al de un niño pequeño o al de un animal, propone una forma distinta de observar el paisaje urbano y de reconocer la presencia de los árboles dentro de la ciudad.
Entre las especies representadas se encuentran nogal, uruapan, higuerón, aguacatillo, arboloco, caucho de Tequendama y yarumo plateado, entre otras. A lo largo del muro también aparecen aves, insectos, mamíferos, flores, frutos y líquenes pertenecientes a especies que habitan los árboles altos de Bogotá, configurando un ecosistema donde distintas formas de vida conviven y se relacionan.
De esta manera, la obra propone una ética de atención y respeto hacia otras especies, reconociendo a los árboles como santuarios vivos que conectan territorios y comunidades. Al mismo tiempo, el proyecto se vincula conceptualmente con la red urbana de reservas, humedales, parques, separadores, patios, zonas verdes, jardines y balcones que conforman una gran “red-casa” habitada por múltiples especies que viven y se desplazan a través de la ciudad.
El mural final mide 1,80 metros de alto por 30 metros de ancho y fue impreso digitalmente en cerámica esmaltada mate. La obra hace parte de un proceso artístico más amplio desarrollado entre 2022 y 2023, que reúne diversas exploraciones gráficas y materiales.
El proyecto completo está compuesto por doce dibujos en tinta china sobre cartón piedra, doce acuarelas realizadas sobre fotocopias de estos dibujos, veinticuatro piezas en aguada de acrílico sobre papel Kraft y doce piezas en acrílico sobre cartón. A estas series se suman dieciocho bocetos de aves, insectos, mamíferos y árboles, un tríptico dedicado a microorganismos y funghi elaborado en carboncillo y acrílico sobre cartón piedra, siete fotografías tituladas “Estudio sobre punto de vista” y tres pruebas de impresión del mural.
En conjunto, estas piezas exploran distintas escalas y perspectivas del ecosistema urbano, invitando a observar cómo los árboles sostienen una compleja red de vida dentro de la ciudad.Desde 1200° Corona se promueven espacios de encuentro entre arte, diseño y materialidad, invitando a creadores a explorar nuevas posibilidades para el desarrollo de proyectos que dialoguen con el entorno, de esta forma, iniciativas como La casa que es un árbol alto abren reflexiones sobre la manera en que habitamos la ciudad y sobre el papel de los árboles dentro del tejido ecológico urbano.